La inflación en México volvió a mostrar señales de aceleración durante septiembre de 2025. De acuerdo con cifras del INEGI, el Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un aumento anual de 3.76 %, por encima del 3.57 % reportado en agosto. En términos mensuales, los precios subieron 0.23 %, impulsados principalmente por alimentos y servicios.
Entre los productos que más aumentaron destacan el chile serrano con un alza superior al 17 %, el tomate verde (+12.9 %) y la cebolla (+8 %). Estos incrementos respondieron a factores estacionales y climáticos que afectaron la producción agrícola.
Por otro lado, algunos alimentos ayudaron a aliviar la presión inflacionaria. El aguacate bajó más de 11 %, mientras que la lechuga y col se redujeron cerca de 8 %, y la papa cayó alrededor de 6.8 %.
En el análisis de componentes, la inflación subyacente —que excluye productos de alta volatilidad como energéticos y agropecuarios— aumentó 0.33 % mensual, mostrando presiones más persistentes en el costo de bienes y servicios. En contraste, la no subyacente tuvo una ligera baja de 0.10 %, gracias a la reducción en algunos precios agrícolas.
Aunque la inflación se mantiene dentro del rango objetivo del Banco de México (3 % ± 1 punto porcentual), su repunte genera cautela. El banco central recortó la tasa de interés a 7.50 %, el nivel más bajo desde 2022, buscando apoyar la recuperación económica sin perder control sobre los precios.
Para las familias mexicanas, el panorama sigue siendo retador. Los incrementos en alimentos y servicios esenciales continúan afectando el poder adquisitivo, especialmente en los hogares con menores ingresos.
De cara al cierre del año, los analistas prevén que la inflación podría estabilizarse cerca de 4 %, siempre que los precios de alimentos y energéticos mantengan su comportamiento actual. Sin embargo, el equilibrio sigue siendo frágil, y los próximos meses serán clave para determinar si la tendencia al alza logra contenerse.




