Durante 2025, el costo de la canasta básica de alimentos en México registró un incremento que tuvo un impacto directo en el costo de vida de la población. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en diciembre de 2025 el costo de esta canasta aumentó 3.8 % en zonas urbanas y 3.5 % en zonas rurales.
Aunque el incremento en las zonas rurales se mantuvo por debajo de la tasa anual de inflación general, que fue de 3.7 %, el aumento en las zonas urbanas superó dicha inflación. Esta diferencia indica que los alimentos ejercieron una presión mayor sobre el presupuesto de los hogares urbanos, donde el encarecimiento de la canasta básica fue más pronunciado.
Alimentos que contribuyeron al incremento de la canasta básica
El INEGI identificó diversos alimentos y categorías de consumo que explican el aumento del costo de la canasta básica en 2025, con variaciones entre zonas rurales y urbanas.
La categoría de alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar fue la que tuvo la mayor incidencia relativa en ambas áreas. En las regiones rurales explicó el 51.5 % de la variación, mientras que en las zonas urbanas representó el 49.9 %. Esta categoría registró un aumento anual de precios del 7.3 %.
Otro producto con un impacto significativo fue el bistec de res, cuyo precio aumentó 17.6 % de forma anual. Este alimento representó el 30.2 % de la incidencia en el alza de precios en zonas rurales y el 18.6 % en zonas urbanas.
En las zonas rurales, la molida de res se ubicó como el tercer factor que más contribuyó al incremento de precios, con una incidencia relativa de 16.7 % y un aumento anual del 16.5 %.
Por su parte, en los entornos urbanos destacó la leche de vaca pasteurizada, la cual contribuyó al 13.2 % de la variación anual de la canasta básica, con un incremento de precio del 9.4 %.
Medición de la suficiencia de los ingresos
Para determinar si los ingresos de la población son suficientes para adquirir bienes esenciales, en México se utilizan las Líneas de Pobreza (LP). Estas líneas funcionan como umbrales oficiales de referencia monetaria y establecen la cantidad mínima de dinero que una persona necesita mensualmente para cubrir sus necesidades básicas.
El INEGI distingue dos niveles principales. El primero es la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI), que evalúa si los ingresos permiten cubrir únicamente la canasta alimentaria, basada en recomendaciones nutricionales. El segundo es el Umbral de Pobreza por Ingresos (LPI), una medida más amplia que considera tanto la canasta de alimentos como una canasta no alimentaria, que incluye bienes y servicios esenciales como transporte, cuidado personal y educación.
Criterios para definir bienes esenciales
Los artículos incluidos en estas canastas no se seleccionan de manera aleatoria. Según el INEGI, los bienes y servicios deben cumplir criterios específicos para ser considerados esenciales. Entre ellos se encuentra el criterio de necesidad, que implica que representen bienes indispensables para una población de referencia. También se considera la elasticidad económica, ya que estos bienes deben presentar una elasticidad precio de la demanda menor a uno, lo que significa que su consumo se mantiene incluso cuando sus precios aumentan.
Factores dinámicos que influyen en el costo de vida
El costo de la vida y los umbrales de suficiencia económica no son estáticos. Su evolución está influida por diversos factores, entre los que destaca la inflación, ya que el valor monetario de las líneas de pobreza se actualiza mensualmente con base en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).
Cuando el costo de la canasta alimentaria crece más rápido que los ingresos —como ocurrió en las zonas urbanas en diciembre de 2025, donde la inflación de alimentos fue de 3.8 % frente a una inflación general de 3.7 %—, un mayor número de personas puede quedar por debajo de los umbrales establecidos.
Otro factor relevante es el entorno geográfico, dado que los montos necesarios para cubrir las necesidades básicas varían entre zonas rurales y urbanas. A diciembre de 2025, los ingresos requeridos para no encontrarse por debajo del umbral de pobreza en una zona urbana debían superar los 3,451.13 pesos mensuales.




