El gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, alcanzó un acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para que las empresas estadounidenses no estén obligadas a pagar el impuesto mínimo global de 15% en los países integrantes del organismo, incluido México.
En su primer día de gobierno, Trump firmó una orden ejecutiva para retirar a Estados Unidos del plan impulsado por la OCDE que buscaba aplicar un impuesto mínimo global de 15% a las empresas transnacionales. El objetivo original de este esquema era evitar la salida de capitales hacia paraísos fiscales o jurisdicciones de baja tributación, establecer un piso parejo para la inversión entre países miembros y ordenar el pago de impuestos en la economía digital.
Un año después, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, informó que, en coordinación con el Congreso, se trabajó para concretar un acuerdo con más de 145 países del Marco Inclusivo de la OCDE/G20. El resultado fue que las empresas con sede en Estados Unidos permanecerán sujetas únicamente a los impuestos mínimos globales estadounidenses, quedando exentas del llamado Pilar Dos del acuerdo internacional.
Bessent señaló que este acuerdo reconoce la soberanía fiscal de Estados Unidos sobre las operaciones internacionales de sus empresas, así como la soberanía fiscal de otros países sobre la actividad comercial que ocurre dentro de sus fronteras.
Impacto potencial en México
La decisión ha encendido alertas para México debido a sus implicaciones en materia tributaria y de competitividad para atraer inversiones. Estimaciones de la OCDE indican que la implementación del impuesto mínimo global podría generar hasta 200 mil millones de dólares en ingresos fiscales adicionales a nivel mundial por año, una bolsa que se reduce con la salida de Estados Unidos del esquema.
De acuerdo con el Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2025 de la UNCTAD, Estados Unidos lidera la salida de inversiones a nivel global, con alrededor de 360 mil millones de dólares tan solo en 2024. En el caso de México, las empresas estadounidenses concentran una parte relevante de la Inversión Extranjera Directa (IED). Datos de la Secretaría de Economía indican que, de enero a septiembre, estas empresas destinaron 16,146 millones de dólares, equivalentes al 39.5% de los flujos totales de inversión recibidos por el país.
Especialistas señalan que el propósito del impuesto mínimo global es evitar la erosión de la base tributaria, mediante estrategias utilizadas por multinacionales para reducir su carga fiscal, y procurar una mayor igualdad en los ingresos fiscales generados en cada país.
Asimismo, se ha destacado que México depende de la cooperación fiscal internacional para el desarrollo económico interno. En el contexto reciente, la OCDE y el G7 han impulsado un esquema alternativo denominado side by side, que busca atender la postura de Estados Unidos y aportar estabilidad, sin necesariamente desmantelar el marco del Pilar Dos.
Este nuevo enfoque modifica la asignación del llamado top-up tax o impuesto complementario en ciertos casos, lo que obliga a México a evaluar si desea recaudar ese impuesto en su territorio o permitir que dicha recaudación se traslade a otras jurisdicciones. Para México, la principal implicación se centra en la eventual aplicación de un impuesto complementario.
Diferenciales fiscales y competitividad
Entre las promesas del presidente Trump también se encuentra la reducción de la tasa del impuesto corporativo en Estados Unidos. En México, el Impuesto sobre la Renta (ISR) corporativo es de 30%, mientras que en Estados Unidos se ubica en 21%, con propuestas para reducirlo a 15%. La salida del acuerdo de la OCDE se considera uno de los primeros pasos en esa dirección.
Este diferencial puede representar una desventaja en términos de competitividad fiscal, al ofrecer mayores incentivos para que las empresas transnacionales localicen sus operaciones en Estados Unidos. No obstante, especialistas coinciden en que la decisión de inversión no depende únicamente de la carga fiscal.
Factores como el nivel salarial, la ubicación geográfica, los impuestos locales, la certidumbre jurídica, el acceso a mercados, el T-MEC, el costo de la energía y la disponibilidad de mano de obra continúan influyendo de manera relevante en las decisiones empresariales. Aunque el entorno fiscal es un elemento a considerar, no necesariamente se identifica como el único factor determinante para reducir el atractivo de la inversión estadounidense en México.




