La inflación ha tomado rumbos distintos en México y Estados Unidos, y esa divergencia marca el tono de la política monetaria en la región. Mientras en México el aumento de precios se muestra menos severo y abre espacio para ajustes graduales en la tasa de interés, en Estados Unidos los precios repuntaron ligeramente en agosto, complicando las decisiones de la Reserva Federal (Fed).
México: respiro inflacionario y espacio para Banxico
El Banco de México (Banxico) recortó su tasa de referencia a 7.50 % tras constatar que la inflación ha perdido fuerza. En la primera quincena de septiembre, el alza anual de precios se ubicó en 3.74 %, cerca de su promedio histórico.
Los componentes subyacentes y no subyacentes también muestran señales de estabilidad, lo que respalda la idea de que las presiones internas se han moderado. Además, factores externos como la apreciación del peso —más de 10 % en lo que va del año— han contribuido a frenar los precios de productos importados.
Sin embargo, Banxico ha advertido que las decisiones no serán automáticas: persisten riesgos inflacionarios y el banco central actuará con cautela frente a un contexto internacional incierto.
Estados Unidos: ligera aceleración, presión latente
Al norte de la frontera, la inflación medida por el índice PCE avanzó a 2.7 % anual en agosto, frente al 2.6 % de julio. Aunque el alza fue leve, la inflación subyacente se mantuvo en 2.9 %, señal de que las presiones persisten en la economía más grande del mundo.
Este escenario limita el margen de la Reserva Federal para relajar su política monetaria. El consumo sigue firme, impulsado por hogares de mayores ingresos, pero otros indicadores —como el crecimiento económico moderado y un leve repunte en el desempleo— pintan un panorama mixto.
Un tablero interconectado
Las trayectorias de ambas economías están profundamente ligadas. Para México, el respiro inflacionario abre espacio a recortes adicionales, pero cualquier endurecimiento de la Fed podría encarecer el crédito internacional y frenar esa estrategia.
En paralelo, el tipo de cambio se mantiene como un amortiguador clave: un peso fuerte ayuda a contener presiones importadas, aunque sigue expuesto a choques externos.
Conclusión
México vive un momento de relativo alivio inflacionario que le permite mayor flexibilidad en su política monetaria, mientras que Estados Unidos enfrenta un repunte que condiciona a la Fed. El desafío para Banxico será aprovechar el margen actual sin perder de vista que la estabilidad depende tanto de factores internos como de lo que ocurra más allá de sus fronteras.




